TESTIMONIO DE FE:

Querida familia:

Hoy escribí lo que quiero contarles para que  la emoción no me traicione y confunda mis palabras.

Como de costumbre me aprovecho de la paciencia que tienen para escuchar lo que trato de decirles medio torpemente.

Hoy quiero testimoniarles lo que el Señor me enseñó respecto a la Fe.

Todo este tiempo ustedes nos han estado acompañando a orar por Nicolás.

Todo este tiempo he estado tratando de aprender a hablar con Papá y en cada reunión, en cada curso, en cada cita de edificación, he buscado con ansiedad "la fórmula".

Hasta ahora había entendido que la "fórmula" era pedir en oración al Padre en el nombre de Jesús y conforme a su voluntad y luego agradecer en alabanza creyendo que lo que había pedido el Señor me lo otorgaba.

Pero resulta que después de cumplir esto como si hiciera un ritual o lo que es peor en el medio de él, iba hasta el cuarto de Nicolás a ver si estaba bien, o en el medio de la noche me levantaba para ver si no estaba en una convulsión, borrando con el codo lo que escribía con la mano, ejerciendo una Fe de vitrina.

 

Entonces el Señor me enseñó.

Hace tres días que Nicolás está teniendo convulsiones. Hoy a las 7 de la mañana tuvo una y como otras  veces ahí estaba yo confortándolo. Pero hoy fue distinto, no me angustié, no tuve miedo, no empecé a especular con que iba que tener que llamar a la emergencia o iba a tener que darle algún medicamento, porque Él me mostró que no importaba que Nicolás estuviera en una convulsión porque El ya lo había declarado libre de su enfermedad, libre de cualquier espíritu impío y lo que yo estaba viendo en ese momento ya era el pasado.

Con mi natural limitación para entender lo que me trataba de decir fui a preguntarle y me enseñó que la fe también se rige por la Disciplina Divina y que aprender a vivir disciplinado es una obligación pero también es una bendición.

Hebreos 12 :11-15
11 Es verdad que ningún castigo al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; mas después da fruto apacible de justicia á los que en él son ejercitados.
12 Por lo cual alzad las manos caídas y las rodillas paralizadas;
13 Y haced derechos pasos á vuestros pies, porque lo que es cojo no salga fuera de camino, antes sea sanado.
14 Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor:
15 Mirando bien que ninguno se aparte de la gracia de Dios, que ninguna raíz de amargura brotando os impida, y por ella muchos sean contaminados;

Entonces miré para atrás y me dolió mi ignorancia y aprendí de ese dolor, aprendí un poco más de los misterios de la Fe y comprendí en minutos todo lo que Jorge me había ministrado en tantas horas.

Gracias Papá por ser como eres, gracias Jesús porque sin tu entrega seguiría ciego, gracias Espíritu Santo porque sin tu sabiduría viviría en el instinto.

Que Dios los bendiga.

Javier Huerta.

 
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