Melones sin semilla:

Una vuelta Ciriaco fue a buscar a Nemesio. El paisano tiene dos tiempos: Uno para pensar y otro para seguir pensando. No tenía nada que hacer y fue a visitarlo. Y cuando llegó a la casa vio que Nemesio estaba trabajando en el campito que tenía. Lo había emprolijado bien.

Ciriaco no lo quiso distraer. Puso la pata en el segundo alambre, apoyó el codo arriba, sacó el anca como para estacionar y se quedó a esperar que el otro terminara con su trabajo.

Le extraño lo que vio, porque el hombre había hecho como unos surcos largos, así como para adentro. Caminaba unos metros y hacía con el pie un hoyito. Metía la mano y sacaba como algo. Lo ponía, se enderezaba y tapaba el hoyito. Recorría otros metros y así iba haciendo. Como dos horas anduvo este hombre dándole al trabajo. Y cuando terminó, lo saludó el Nemesio al Ciriaco:

-Hola, ¿qué andás haciendo?
-Estaba esperando que terminaras el trabajo. ¿qué andás haciendo?
-Ya me ves, sembrando.
-¿Sembrando? ¿Y qué estás sembrando?
-Melones.
-¿Melones? Mirá que te he mirando bien. Yo he visto que vos hacías todo, pero no ponías ninguna semilla adentro del hoyito.
-¡Ah, éstos son melones sin semilla!

Nemesio creía que para que nacieran melones sin semillas, había que hacer todo como si sembraras melones. Lo único que había que omitir era poner la semilla. Tal vez por ese solo detallecito no le nació nada. Digo ¿no?

¿Saben a lo que me hace acordar? A esa gente que quiere vivir una vida espiritual pero se olvida del Espíritu Santo. Hace todo el esfuerzo como si fuera un hombre religioso. Todo. Lo único que se olvida es de invocar al Espíritu Santo y de pedir que Dios haga eso.

Entonces lo más probable es que no pase nada.
Así como a Nemesio no creo que en ese año le hayan salido melones sin semilla, tampoco creo que al cristiano le salga vida espiritual si no le pone el Espíritu.

Tomado de: Cuento con ustedes
Ed. Claves/Patria Grande
Autor: Mamerto Menapace


Recuerda la voz del Señor cuando te dice:

Lucas 12:10 (RVA) A todo aquel que diga palabra en contra del Hijo del Hombre, le será perdonado; pero al que blasfeme contra el Espíritu Santo, no le será perdonado.

Juan 14:26 Pero el Consolador, el Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas y os hará recordar todo lo que yo os he dicho.

1Corintios 6:19 ¿O no sabéis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, que mora en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?

Efesios 4:30 Y no entristezcáis al Espíritu Santo de Dios en quien fuisteis sellados para el día de la redención.  

Dios te bendiga generosamente !!!

En su servicio, Daniel Liandro.
En todo tiempo ama el amigo,
Y es como un hermano en tiempo de angustia.
(Provervios 17:17)

 
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