SERIE "HOLA PAPÁ": Un estudio sobre la ORACIÓN.

CAPÍTULO 7/7:

La oración compartida:

Aclaración: Me disculpo con todos aquellos hermanos que prefieren reflexiones breves, tan acordes a los tiempos apurados en que vivimos, pero no tengo autorización del Señor para abreviar ningún concepto relacionado con el tema de la oración que tratamos. Por lo tanto, debiendo elegir a quién agradar, bien sabes que siempre elegiré a nuestro Señor Jesús. Así que fiel a la preciosa guía del Espíritu Santo te comparto todo lo que Dios puso en mi corazón para bendecir tu vida.

Es importante dejar en claro en primer lugar, que el orar en público es una decisión personal y que cada creyente cristiano tiene dada por Dios la libertad absoluta de hacer uso o no de esta bendición. Quienes me conocen saben que valoro tan altamente la oración compartida con otros cristianos así como la íntima y directa oración privada que disfruto con el Señor.Y también es cierto que anhelo profundamente que así sea en todos los hermanos alrededor del mundo.

Pero si acaso tu hermano/a, que estás leyendo este trabajo, no te permites la libertad de orar en compañía de otros creyentes, quiero que sepas que respeto sinceramente tu decisión, aunque me gustaría que leyeras este trabajo hasta el final, pues tal vez, estas líneas contengan un mensaje especial de Dios para tu vida, que puede no ser la misma después de que la Luz venga sobre ti.

Estamos ante un tema muy controvertido, pero creo que la cuestión ha sido expuesta en forma “poco feliz” por parte de muchos de los que abordaron el tema y por lo tanto, he sido movido por el Espíritu Santo a compartirte mi humilde experiencia sobre la materia.

Estamos ante una gran disyuntiva:

  1. Orar en privado.
  2. Orar en público.
  3. Disfrutar de ambas posibilidades.

Si bien para muchos el tema no es complicado (por quienes me alegro sinceramente); he tenido la oportunidad de escuchar a muchos hermanos pronunciarse abiertamente “en contra de la oración en público o con otros hermanos”.
Cuando indagué acerca de los fundamentos de tales afirmaciones, comprendí que no se trataba de otra cosa más que de preconceptos heredados acerca de la “intimidad con el Señor” (aunque en verdad creo que se trata más de una cuestión de vergüenza personal que cualquier cosa relacionada con Jesucristo).

Estoy absolutamente de acuerdo en que la intimidad de cada uno con nuestro Señor Jesús debe y merece ser cuidada y respetada. Sin embargo, no por ello debemos de abandonar la gran bendición de unirnos en oración con otros hermanos y vibrar juntos “en un mismo Espíritu”.

Como dije desde un principio, la cuestión es altamente controvertida y no pretendo resolver absolutamente el tema en este estudio. Sin embargo, he trazado como meta que todos tengamos en claro cuál es la voluntad de Dios sobre la oración compartida y así cada cual tendrá la libertad de elegir conforme el Señor ilumine su entendimiento.

Ruego a Dios por tu vida en este mismo instante y te dejo en Sus manos (que es lo mejor que puedo hacer por ti). Dios te bendiga en esta lectura. Amén.

Adentrándonos ahora en el aspecto de la oración en comunión con otros creyentes, veamos lo que la misma Palabra de DIOS nos dice acerca del valor y poder que tiene este tipo de oración:
Mateo 18:19 (RVA) Otra vez os digo que, si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra acerca de cualquiera cosa que pidan, les será hecha por mi Padre que está en los cielos.
20 Porque donde dos o tres están congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.

Aunque parezca increíble, estos dos pequeños versículos encierran la totalidad del tema que estudiamos. Por lo tanto, estimo imprescindible analizar “a fondo” cada expresión.

ANÁLISIS de ambos versículos del Capítulo 18 del Libro de Mateo:

Versículo 19:

1. Comienza diciendo “…si dos de vosotros”; la primer condición para que se ponga en marcha la Divina mecánica de la poderosa oración compartida: Dos hermanos como mínimo. Por supuesto, que a mayor número de cristianos en unanimidad, mayor será el poder de la oración.

Es similar a lo que ocurre con un coro eclesial como los que conocemos en nuestras iglesias: al principio, cuando apenas eran dos hermanos y una guitarra, no podríamos llamarlos un “coro”, pero la alabanza ya sonaba. Sin embargo, cuando el número de miembros aumentó, nadie dudó de que se trataba en verdad de un “coro” y no solo lo creían, sino que “sonaba como tal”, afinado, acordes, unánimes en alabanza y adoración a nuestro Fiel Señor. En concreto estoy diciéndote, palabras más, palabras menos, así es exactamente lo que ocurre con el poder de la oración compartida.

2. “…se ponen DE ACUERDO” Literalmente significa: “unen sus voces; suenan al unísono”. De su traducción del griego = SUMPHONÉSOSIN = Están acordes. Entre los vocablos “de acuerdo” y “están acordes” encontramos una misma raíz de la que brotan, a saber: "COR" que se traduce: "CORAZON". Luego, del vocablo "Sumphonésosin" deriva en castellano la palabra SINFONÍA, de lo que se deduce que las oraciones “suenan bien” a Dios si nuestros corazones están en armonía.

Por lo tanto, si dos personas logran sintonizar en la misma frecuencia los pensamientos de sus corazones, sus oraciones llegarán bien a oídos de Dios.

3. “… acerca de cualquier cosa que pidan, les será hecha por mi Padre…” es una porción de la Escritura que toca mi corazón. Las promesas del Padre Celestial que tenemos siempre lo representan. Él no escatima en nada, todo lo da, con nada se queda y como uno de tantos ejemplos tomemos esta promesa: CUALQUIER COSA QUE LE PIDAMOS.

¿Ves en esta expresión del amor de Dios algún límite?
NO. Absolutamente NO. Por lo tanto, cuídate muy bien cuando dices que Dios no está respondiendo alguna de tus peticiones. Él dice que “personalmente” responderá acerca de “cualquier cosa que pidamos”. Por lo tanto, Su negativa, o silencio, o su paciente espera puede ser la respuesta directa del Padre a tu petición. Piénsalo. Si incluyes como una posibilidad el “NO DE DIOS” como Su respuesta, te aseguro por experiencia personal, te ahorrarás más de un dolor de cabeza.

Versículo 20:

1. “... en mi nombre ...” En este punto en particular, necesito hacer una pausa y centrar la atención en la palabra “en”. Este vocablo “en” tiene su raíz en el griego “EÍS”. Esta preposición griega que en castellano se traduce “EN” es muchísimo más expresiva y profunda que lo que nuestro idioma latino nos permite representar. En su origen griego, la palabra EIS indica un “CENTRO DINÁMICO de REUNIÓN”.
Veámoslo en detalle:

a. CENTRO: Punto equidistante de todos los lados.
Refuerza lo que sigue luego cuando dice: “...allí estoy yo en medio de ellos...”.
Nuevamente en manifestación el infinito amor del Señor Jesucristo por nosotros. Se pone tan cerca de uno como de otro, sin importar quién es quién, Él está a la misma distancia de todos. Este modo de mostrarse y ofrecerse de nuestro Jesús es otra maravillosa declaración la igualdad entre los hombres que Él tan bien proclama y sostiene.

b. DINÁMICO: Relativo a la fuerza cuando produce movimiento.
Asociado a la fuerza propia que hoy tiene la sola mención del nombre de JESUCRISTO, que produce movimiento, actividad, vida, como natural consecuencia.
Romanos 14:11
porque está escrito: Vivo yo, dice el Señor, que ante mí se doblará toda rodilla, y toda lengua confesará a Dios.

c. de REUNIÓN: Conjunto de personas congregadas o juntas.
Refuerza lo predicho inmediatamente antes en el mismo versículo 20: “...donde están dos o tres congregados en mi nombre... “.-

¡¡¡ Que sorprendente y hermoso resulta para nosotros los creyentes cristianos, poder comprobar la grandeza de nuestro Padre Celestial hasta en su forma de hacernos saber las cosas: Una sola palabra de apenas tres letras: “EÍS” (preposición “en” en castellano) encierra la esencia de todo el versículo !!!

El Señor Jesucristo promete que donde hubieren dos o tres congregados en Su nombre, Él mismo está en medio de ellos. Y CUIDADO con este detalle: el tiempo del verbo estar es “presente” y no futuro; de lo que válidamente podemos deducir que el Señor está siempre presente esperando nuestra reunión. Él ya está allí, y para que esta poderosa forma de orar se dispare, tan solo hace falta que haya como mínimo dos hermanos unidos en el mismo Espíritu.

Más aún, congregándonos con un mismo sentir y echando mano a los beneficios que Dios dispuso para la oración compartida, podemos (perfectamente) interceder ante Dios por el hermano que ora, potenciando la fuerza propia de su oración.

Con lo expuesta hasta aquí, cabe la pregunta: ¿Hoy en día podemos congregarnos y saber que el señor Jesucristo estará con nosotros, en medio nuestro, tal como lo estuvo hace más de 2000 años?
SI, pero no sólo por el hecho de habernos congregado invocando Su nombre. Hoy nuestro estado o posición frente a DIOS ha cambiado. Cristo lo ha hecho disponible para cada uno de nosotros. El cumplió acabadamente Su parte en el plan de redención del hombre preparado por DIOS, y por lo tanto hoy, al confesar la declaración de Romanos 10:9-10, renacemos del Espíritu de Dios y por lo tanto pasamos a tener a “DIOS en CRISTO en NOSOTROS”.

Y Jesucristo sabía muy bien que para que el plan de redención se cumpliera, debía no solo morir, sino resuscitar, ascender y sentarse a la diestra de DIOS.
Juan 14:12 (RVA) De cierto, de cierto os digo que el que cree en mí, él también hará las obras que yo hago. Y mayores que éstas hará, porque yo voy al Padre.
Notemos que dice: HARÁ: tiempo futuro. Cuando Jesús formuló esta declaración, aún no había dado cumplimiento total al plan de redención, no había muerto por nosotros, no había sido resucitado por Dios ni había sido ascendido.

Por lo tanto: ¡ Es la obra completa de Jesucristo lo que da hoy poder a su nombre !
Por el poder que hoy tiene la mención de su nombre, es que lo invocamos en nuestras oraciones compartidas con las que solemos dar apertura a nuestras reuniones cristianas, teniendo muy en claro que Cristo “... vivirá siempre para INTERCEDER por nosotros “:
Hebreos 7:25 (RVA) Por esto también puede salvar por completo a los que por medio de él se acercan a Dios, puesto que vive para siempre para interceder por ellos.

Finalmente, quisiera invitarte a que meditemos sobre si la iglesia primitiva conocía el “poder” de la oración compartida. Por lo que la Biblia nos relata, los creyentes de la “iglesia del primer siglo” no ignoraban la fuerza que DIOS le daba a la oración compartida. Veámoslo:
Hechos 2:43 (RVA) Entonces caía temor sobre toda persona, pues se hacían muchos milagros y señales por medio de los apóstoles.
44 Y todos los que creían se reunían y tenían todas las cosas en común.
45 Vendían sus posesiones y bienes, y los repartían a todos, a cada uno según tenía necesidad.
46 Ellos perseveraban unánimes en el templo día tras día, y partiendo el pan casa por casa, participaban de la comida con alegría y con sencillez de corazón,
47 alabando a Dios y teniendo el favor de todo el pueblo. Y el Señor añadía diariamente a su número {Algunos mss. antiguos dicen a la iglesia.} los que habían de ser salvos.

Veamos juntos algunos ejemplos en La Palabra, de reuniones de creyentes en oración compartida en aquella época:

Lucas 1:10 (RVA) Toda la multitud del pueblo estaba fuera, orando a la hora del incienso.
Hechos 1:14 (RVA) Todos éstos perseveraban unánimes en oración {Algunos mss. incluyen y ruego.} junto con las mujeres y con María la madre de Jesús y con los hermanos de él
.
NOTA: Ambos ejemplos de oración compartida tienen un profundo significado, por cuanto se mantenían en oración aún sin contar con la maravillosa presencia del Espíritu Santo que iba a ser derramado en Hechos 2; (aún no eran hijos de Dios renacidos de Su Espíritu).
Hechos 4:24 (RVA) Cuando ellos lo oyeron, de un solo ánimo alzaron sus voces a Dios y dijeron: "Soberano, tú eres el que hiciste el cielo y la tierra, el mar y todo lo que en ellos hay,
Hechos 12:12 (RVA) Cuando se dio cuenta de esto, fue a la casa de María, la madre de Juan que tenía por sobrenombre Marcos, donde muchos estaban congregados y orando.
Hechos 21:5 (RVA) Cuando se nos pasaron los días, salimos acompañados por todos con sus mujeres e hijos hasta fuera de la ciudad, y puestos de rodillas en la playa, oramos.

Bien hermano querido, hermana de mi corazón, como verás, la profundidad del tema que tratamos en este capítulo excede las posibilidades que tenemos dentro de Internet. Sin embargo, creo que con lo que expusimos sobre la Biblia hasta aquí, hemos tomado contacto directo con la perfecta voluntad de Dios revelada en Su Palabra escrita.

Ahora tienes en tus manos y bajo tu poder, la decisión de hacer o no uso de este tipo de oración compartida tan poderosa y llena de la gracia y la aprobación de Dios.
Anhelo sinceramente que todo cuanto hemos compartido haya sido para tu provecho y crecimiento espiritual.

En la confianza de saber que el Espíritu Santo cubrirá cualquier error de nuestra parte, damos toda la gloria y honra a nuestro Único Dios Todopoderoso y a ti te saludamos con el amor en Cristo de siempre.

En su servicio, Daniel Liandro.
En todo tiempo ama el amigo,
Y es como un hermano en tiempo de angustia.
(Provervios 17:17)

 
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