SERIE "HOLA PAPÁ": Un estudio sobre la ORACIÓN.
CAPÍTULO 4/7:
Buscaremos
de Dios las respuestas a las siguientes preguntas:
1.
¿Cuándo orar?
2.
¿Dónde orar?
3.
¿Cómo orar?
4.
¿Debo orar de rodillas, de pié, sentado, etc.?
A
la primer pregunta Dios nos responde:
1Tesalonicenses
5:17 (RVA) Orad sin cesar.
Verdaderamente,
cuando la voluntad de Dios es tan clara y directa, no es preciso agregar comentarios.
Dios te bendiga en Su búsqueda en oración constante.
Permíteme decirte tan solo
que Dios anhela escucharte siempre, permanentemente, a cada momento de tu vida.
Aprovecha este amor inmenso de Dios y háblale como lo haces con un amigo. Exprésale
tu verdadero sentir “sin vueltas” y permítete disfrutar de la libertad que Jesús
te regaló a precio de Su vida. No dejes que nadie te quite tus momentos con
Dios !!!
La
segunda pregunta acerca de dónde orar tiene una respuesta directa de Dios:
1
Tim. 2:8 (RVA) Quiero, pues, que los hombres oren en todo lugar, levantando
manos piadosas, sin ira ni discusión.
Hermano
de mi corazón, hermana amada en Cristo… Dios es Espíritu y no habita en templo
hecho por manos de hombres. Él está a tu lado siempre, incondicionalmente. Por
este motivo es que tan claramente nos dice: habla Conmigo en todo lugar. ¿Viajas
en transporte público? Aprovecha ese tiempo para hablar con Él. Tienes una dificultad:
habla con Dios. Sientes gozo en tu corazón: compártelo con el Padre que te ama.
Ora. Comunícate con Él. Disfruta del Dios bueno y misericordioso que tenemos
!!!
Acerca
de cómo orar y sobre las posiciones de nuestro cuerpo para ello, Dios nos enseña
en
Mateo
6:5 (RVA) "Cuando oréis, no seáis como los hipócritas, que aman orar de
pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos por los
hombres. De cierto os digo que ya tienen su recompensa.
6
Pero tú, cuando ores, entra en tu habitación, cierra la puerta y ora a tu Padre
que está en secreto; y tu Padre que ve en secreto te recompensará.
7
Y al orar, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que serán
oídos por su palabrería.
Y
“cerrada la puerta”… es una frase que encierra una de las claves más importantes
de la oración: tu intimidad con tu Señor Jesús. Bien podríamos traducir esta
idea a nuestro lenguaje actual y cotidiano con esta expresión: “enciérrate en
ti mismo”, justamente porque “EN TI” habita el Espíritu Santo de Dios, si es
que has renacido (tema éste que compartiremos en otra oportunidad).
Dios
no obliga a nadie a orar a determinada hora.
Ni en determinados lugares.
Ni
con formas preelaboradas y establecidas de antemano por alguien,
ni de rodillas,
ni de pié
ni nada de todo eso.
Dios
manda que oremos en intimidad con Él. Mirando hacia adentro nuestro.
Sugiere
también que no nos paremos en pié en las esquinas de las calles o en los templos
con la sola finalidad de ser vistos por nuestros vecinos como hombres piadosos
y respetuosos de Dios.
Dios
nos promete recompensas por comunicarnos con Él del modo que Él quiere que lo
hagamos. ¿Porqué a Su modo? Sencillamente porque Él es perfecto y si lo establece
Dios, no te quepa la menor duda que se trata de la mejor forma.
Y
agrega nuestro Padre Celestial, que no repitamos fórmulas hechas como ignorantes,
asemejándonos a los incrédulos, que piensan que por su palabrería serán oídos.
ADVERTENCIA:
Pero cuidado, no sea que creyendo que DIOS aguarda nuestra oración como un padre
desea oír la voz de su hijo, supongamos que podemos ocultar tras nuestras palabras
la verdad que habita en nuestros corazones.
Y
tal es la grandeza de DIOS para con nosotros, que sabiendo que por naturaleza
mentimos, nos ha dejado escrito expresamente:
Hebreos
4:13 (RVA) No existe cosa creada que no sea manifiesta en su presencia. Más
bien, todas están desnudas y expuestas ante los ojos de aquel a quien tenemos
que dar cuenta.
Gálatas
6:7 (RVA) No os engañéis; Dios no puede ser burlado. Todo lo que el hombre siembre,
eso mismo cosechará.
Por
lo tanto, nuestra oración debe indispensablemente ir acompañada de sincera verdad
para que podamos hacer conexión con DIOS y obtener su respuesta. Dios garantiza
que escucha nuestras oraciones, pero ve más allá de lo que nosotros mismos vemos.
Él mira lo profundo del corazón de cada hijo que le habla:
Isaías
29:13 (RVA) Dice, pues, el Señor: "Porque este pueblo se acerca con su boca
y me honra sólo con sus labios; pero su corazón está lejos de mí, y su temor
de mí está basado en mandamientos de hombres.
Cuidado
con los mandamientos de hombres !!!
Es
nuestra obligación conocer la voluntad de Dios y no lo que los hombres nos quieran
hacer saber. Dios anhela fervientemente manifestarse en la vida de todos aquellos
que a corazón abierto se lo piden y es tu obligación como verdadero hijo del
Altísimo el dedicar tiempo de tu vida a conocer a Jesús, tu Señor, nuestro Señor,
el Señor de Señores y Rey de Reyes.
Él te ama de un modo indescriptible y es
tu responsabilidad corresponder a ese amor puro y verdadero de la mejor forma,
con todo tu ser, escuchando Su Palabra, leyéndola, pensándola, alimentándote
con ella, pues tocará profundamente tu vida y te dará el entendimiento necesario
para crecer en fe.
Finalmente
unas palabras de advertencia para todos aquellos que hemos sido generosamente
bendecidos por Dios con conocimiento, fruto de la dedicación a la lectura de
Su Palabra: no permitamos que nuestro limitado entendimiento nos haga creer
que hemos agotado el estudio de algún tema.
Nuestro
Padre Celestial sabe de nuestra natural propensión a exaltar nuestro propio
conocimiento considerándolo absoluto, por eso nos dice:
1
Cor 8:2 (RVA) Si alguien se imagina que sabe algo, aún no sabe nada como debiera
saber.
Personalmente
le agradezco mucho a Dios este versículo dentro de la Biblia, pues serena mi
espíritu, aplaca mi orgullo y me recuerda que siempre habrá Alguien que podrá
convertir en "nada" todos mis conocimientos si me aparto de la perfecta Voluntad de Dios.
En su servicio, Daniel Liandro.
En todo tiempo ama el amigo,
Y es como un hermano en tiempo de angustia.
(Provervios 17:17)