EL HALCON QUE NO VOLABA
El rey recibió
como obsequio dos pichones de halcón y los entregó al maestro
de cetrería para que los entrenara.
Pasados unos meses, el instructor comunicó al rey que uno de los
halcones estaba perfectamente educado, pero no sabía lo que le
sucedía al otro; no se había movido de la rama desde el
día de su llegada a palacio, a tal punto que había que llevarle
el alimento hasta allí.
El rey mandó a llamar sanadores de todo tipo, pero nadie pudo hacer
volar al ave. Encargó entonces la misión a miembros de la
corte, pero nada sucedió.
Por la ventana de sus habitaciones, el monarca podía ver que el
pájaro continuaba inmóvil. Difundió al final el problema
entre todos sus súbditos, y, a la mañana siguiente, vio
al halcón volando ágilmente en los jardines.
Traedme al autor de ese milagro, dijo. Enseguida le presentaron a un campesino.
"¿Tú hiciste volar al halcón? ¿Cómo
lo hiciste? ¿Eres mago, acaso?".
Entre feliz e intimidado, el hombrecito solo explicó: "No
fué difícil, su Alteza: sólo corté la rama.
El pájaro se dió cuenta que tenía alas y se largó
a volar"
¿Sabes que
tienes alas?
¿Sabes que puedes volar?
¿A que estas agarrado?
¿De que no te puedes soltar?
¿Qué está esperando tu rama para romperse?
¿Quién o qué la puede cortar?
¿Cuáles son las razones que hoy te impiden levantar vuelo?
Recuerda: "No
puedes descubrir nuevos mares a menos que tengas el coraje de perder de
vista la costa"
Walter
G. LARRALDE
w.larralde@symnetics.com.ar