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Testimonio de Fe: |
Autor: Javier Huerta. | |
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Querida
familia: Hoy
escribí lo que quiero contarles para que
la emoción no me traicione y confunda mis palabras. Como
de costumbre me aprovecho de la paciencia que tienen para escuchar lo
que trato de decirles medio torpemente. Hoy
quiero testimoniarles lo que el Señor me enseñó respecto a la Fe. Todo
este tiempo ustedes nos han estado acompañando a orar por Nicolás. Todo
este tiempo he estado tratando de aprender a hablar con Papá y en cada
reunión, en cada curso en cada cita de edificación, he buscado con ansiedad
"la fórmula". Hasta
ahora había entendido que la "fórmula" era pedir en oración
al Padre en el nombre de Jesús y conforme a su voluntad, y luego agradecer
en alabanza creyendo que lo que había pedido el Señor me lo otorgaba. Pero
resulta que después de cumplir esto como si hiciera un ritual o lo que
es peor en el medio de él, iba hasta el cuarto de Nicolás a ver si estaba
bien, o en el medio de la noche me levantaba para ver si no estaba en
una convulsión, borrando con el codo lo que escribía con la mano, ejerciendo
una Fe de vitrina. Entonces
el Señor me enseñó. Hace
tres días que Nicolás está teniendo convulsiones. Hoy a las 7 de la mañana
tuvo una y como otras veces
ahí estaba yo confortándolo. Pero hoy fue distinto, no me angustié, no
tuve miedo, no empecé a especular con que iba que tener que llamar a la
emergencia o iba a tener que darle algún medicamento, porque Él me mostró
que no importaba que Nicolás estuviera en una convulsión porque El ya
lo había declarado libre de su enfermedad, libre de cualquier espíritu
impío y lo que yo estaba viendo en ese momento ya era el pasado. Con
mi natural limitación para entender lo que me trataba de decir fui a preguntarle
y me enseñó que la fe también se rige por la Disciplina Divina y que aprender
a vivir disciplinado es una obligación pero también es una bendición.
Hebreos 12 :11-15 11
Es verdad que ningún castigo al presente parece ser causa de gozo, sino
de tristeza; mas después da fruto apacible de justicia á los que en él
son ejercitados. 12
Por lo cual alzad las manos caídas y las rodillas paralizadas; 13
Y haced derechos pasos á vuestros pies, porque lo que es cojo no salga
fuera de camino, antes sea sanado. 14
Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor:
15
Mirando bien que ninguno se aparte de la gracia de Dios, que ninguna raíz
de amargura brotando os impida, y por ella muchos sean contaminados; Entonces
miré para atrás y me dolió mi ignorancia y aprendí de ese dolor, aprendí
un poco más de los misterios de la Fe y comprendí en minutos todo lo que
Jorge me había ministrado en tantas horas. Gracias
Papá por ser como eres, gracias Jesús porque sin tu entrega seguiría ciego,
gracias Espíritu Santo porque sin tu sabiduría viviría en el instinto. Que
Dios los bendiga. Javier. |
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