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La Fidelidad de Cristo |
Autor: Daniela y Daniel Liandro | |
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Hoy Daniela y yo queremos compartirte un testimonio personal. Pensábamos cómo llamarlo, para ponerle un nombre que represente lo que te estamos por compartir. Y no nos brota otro que LA FIDELIDAD DE CRISTO. Si llevas algunos años en el Camino del Señor, ya habrás experimentado esos típicos "altibajos" o momentos de mayor o menor comunión con tu Creador. Y recordarás que todo tiene estrecha relación con la etapa por la que Dios te esté haciendo atravesar. Cuanto más dura la prueba, más difícil se hace seguir la huella de Cristo, pero aunque parezca imposible, no lo es, pues TODO LO PUEDO EN CRISTO QUE ME FORTALECE. Daniela y yo estamos pasando por el desierto más grande de nuestras vidas. Hace varios años que enfrentamos todo tipo de adversidades y aún no terminan, pero "terminarán en el Nombre de Jesús". Te confesamos nuestro paso por el desierto para que comprendas que justamente en lo que más fallamos es en los momentos de oración e intimidad con el Señor, tal como hemos comprobado le pasa a la mayoría de los hermanos en Cristo. Pero Dios no puede negarse a Sí mismo, y por ello, Su Fidelidad es para siempre, 100% confiable, absolutamente segura e infalible. Y hoy Daniela y yo pudimos comprobarlo una vez más. Alrededor de las 20 horas, Daniela salía de un acto escolar con nuestros dos hijitos varones Gastón de 12 y Matías de 10. Mi hija Romina de 15 estaba estudiando inglés en un instituto al que asiste y yo fui a buscarla, situación por la cual dejé a Daniela sola con los niños. Ellos caminaron tranquilamente una cuadra y media desde la salida del colegio hasta donde había estacionado el auto. Al llegar, los niños suben y cuando Dani se sienta, un hombre le impide cerrar la puerta del conductor y tomándola de los cabellos le ordena dejar el auto. De aquí en más te comparte el testimonio Daniela misma, pues como es un poco tímida para escribir, yo oficié de presentador, pero ahora la dejo contigo. Sinceramente, nunca me había pasado algo así en mi vida. Todos
sabemos que los tiempos que se viven en Argentina son sumamente difíciles,
pero desde que entregué mi vida a mi Señor Jesús, vivo
en la confianza de saber que no me puede pasar nada que Él no autorice.
Por lo tanto, sea lo que fuese, Él está al mando y de todo lo
que pueda parecer malo Él se encargará de convertirlo en lo mejor
para mi vida. Y lo que me pasó hoy es un reflejo de lo que te digo.
Cuando ese individuo me tomó de los cabellos sorpresivamente y forcejeaba
conmigo para hacerme bajar del auto, sinceramente no reparé en nada
más que negarme y oponerme a sus demandas. ¿Qué fue lo
que pasó? ¿Qué habrá visto este hombre? ¿Acaso
había alguien más que mis hijos y yo dentro del auto, o alrededor
nuestro? Sinceramente, en ese momento no pude ni pensar, tan solo sé que
me tiró del pelo tan fuerte que me arrancó los cabellos y tan
pronto como me sentí liberada, instintivamente puse en marcha el auto
y arranqué velozmente; y aunque no pude mirar mucho a mi alrededor,
mis hijos me dicen que el asaltante, de pronto salió corriendo como
si alguien lo estuviese persiguiendo a él. Señor, ¿con qué palabras podemos Daniela y yo agradecerte
el haber puesto una vez más tu vida por nosotros, librándonos
de todo mal del mundo? Padre Santo, la oración de bendición de
alimentos en nuestra cena esta noche fue tan especial... los cinco tomados
de la mano... agradeciéndote "como nunca" el regalo maravilloso de habernos
traído de regreso a casa, sanos y salvos. Bien amigo/a de nuestro corazón, este es el testimonio que queríamos
compartirte, apenas cinco horas después de sucedido. Creemos que un
hecho verídico puede tocar más profundamente tu corazón
que cualquier otra forma de predicar, pues aquí no hablamos nosotros
sino que "obra nuestro FIEL DIOS Y PADRE CELESTIAL". |
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