
Jesús es llamado en los evangelios
de distintas formas.
Jesús de Nazaret:
para describir al lugar donde provenía al nacer en Israel.
Jesús hijo de David:
que expresaba su ascendencia como parte de la familia del rey David.
Jesús Hijo de Dios:
nombre que reconoce su divinidad.
Jesús el Cristo
(o Jesucristo): nombre que describe su tarea.
Cristo es la palabra griega equivalente
a la hebrea Mesías, y ambas significan Enviado.
Vale decir que Jesucristo es el Enviado.
Las Escrituras del Antiguo Testamento profetizaban que el Mesías
o Enviado sería el Salvador de los hombres.

Según el Nuevo Testamento, Jesús
dedicó los tres últimos años de su vida terrena a enseñar y predicar
sobre el Reino de Dios, mostró en Sí mismo cómo era Dios, manifestando
su amor y su anhelo de volver a relacionar a los hombres con Dios.
Se enfrentó a los religiosos de
su época, que tenían a la gente dominada con el legalismo y el temor.
Denunció la hipocresía religiosa de mostrar una cosa por fuera y ser
otra por dentro, y vivió el tipo de vida que agrada a Dios.

Es conocido casi por todos que
murió crucificado. Y aunque en su muerte participaron los religiosos
que lo resistían y los soldado romanos que en ese tiempo oprimían al
pueblo judío. Jesús no llegó a la cruz porque otros lo llevaron, sino
porque Él mismo se entregó para dar cumplimiento a la voluntad de Dios:
dar su vida en rescate por muchos.
Un texto del Nuevo Testamento dice
así: "En esto Dios muestra su amor por nosotros,
en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros" (Romanos
5:8).

Mucha gente tiene un mal concepto
acerca de Dios. Lo ve como un Dios lejano y castigador. Jesús destruyó
este concepto. Hizo a Dios, en Sí mismo, cercano y amoroso.
Los milagros que se manifiestan en Jesús describen este interés
profundo de Dios por nuestro bienestar.
Su muerte en nuestro lugar, muestra el tremendo precio que Dios
pagó para salvarnos.
Hay muchas formas de intentar relacionarnos con Dios, pero una
sola de lograrlo: a través de Jesús.
Jesús
resucitó. Está vivo. Él es Dios y quiere relacionarse contigo.
Jesús
te ofrece un nuevo tiempo y una nueva forma de vida.