CAPÍTULO UNO:
¿Orar o rezar: Qué es lo correcto?
Vamos en primer lugar, a verificar en La Palabra de
Dios, la importancia asignada a cada expresión, conforme a la cantidad
de veces en las que se utilizan, ya sea en el Antiguo Testamento como
en el Nuevo Testamento:
Nota: No se toman más que versículos que contienen el término buscado,
dejando aclarado que si nos guiáramos por versículos afines, la cifra
se elevaría considerablemente.
ORAR = 24 versículos.
ORACIÓN = 105 versículos.
REZAR = Ningún versículo.
SI, leyó bien. En toda la Biblia no aparece jamás el término rezar.
Los antiguos hombres de Dios en el Antiguo Testamento no rezaban,
sino oraban, igual que el Señor Jesucristo que jamás habló de rezar.
Por supuesto, los apóstoles y la iglesia del primer siglo después
del Señor Jesucristo jamás hablaban de rezar.
Tal vez, refrescando en nuestra memoria la definición de rezar podamos
tener un poco más de entendimiento sobre este tema, dado que La Palabra
de Dios no dice absolutamente nada al respecto.
Definición: REZAR = (de Recitar) Orar vocalmente pronunciando oraciones
usadas o aprobadas por la Iglesia -como institución-.
Ahora el panorama comienza a ampliarse y se puede
notar algo:
¿Cómo podían rezar los hombres y mujeres de Dios hasta la creación
de la Iglesia como Institución, si solamente podían pronunciar las
oraciones usadas o aprobadas por ella? Imposible rezar, porque la
Iglesia como Institución no se había fundado aún.
Es claro que comenzando por el Señor Jesucristo hasta el creyente
más desconocido, jamás rezaron y nunca cayeron en el error. Dios nunca
quiso ni querrá que Sus hijos amados se limiten a repetir frases hechas,
que en ellos no tienen el mismo sentimiento que tendrían si fuesen
ellos mismos los autores de sus oraciones.
Por alguna extraña razón que desconozco, las Iglesias que tienen por
costumbre "rezar" en vez de "orar" nos ha influenciado a muchos de
nosotros para que aceptemos hasta hacerlo propio, que "sus" oraciones
estandarizadas "son el modo correcto" para hablarle a Dios. Por esa
misma extraña razón es que nos han hecho creer que Dios así lo dispuso,
que la "autoridad" les fue delegada por Dios directamente a ellos
(los miembros jerárquicos de la Iglesia), que solo los sacerdotes
tienen el poder de perdonar nuestros pecados, que existe un purgatorio,
etc. etc.
Es por alguna razón que el tema de la 'oración' aparece en 129
versículos de La Palabra de Dios. Para continuar con la misma línea
de estudio, veamos su definición:
LA ORACIÓN constituye el medio idóneo y eficaz creado por DIOS para
que el ser humano tenga comunicación con ÉL.
La verdad es que Dios anhela oírnos conforme a las palabras
que broten de nuestro corazón y no recitando pensamientos que nos
vienen heredados. Y aquí quiero hacer una aclaración: Yo no tengo
por costumbre rezar. Fundamento mi vida espiritual en la oración,
hablo con Dios como hablo con mi padre terrenal, o con mi esposa o
con un hermano en la iglesia o sencillamente con mi vecino. Uso el
mismo lenguaje, no me visto con ropas especiales y no espero llegar
a ningún horario en particular para dirigirme al Señor.
Por supuesto que lo hago con respeto y amor, pero muchas veces me
imagino hablando con Papá sentado en su falda. Y solo Dios sabe cuántas
veces necesito sentirme así de cerca Suyo y por sobre todo, contenido,
amado, abrazado y cuidado por nuestro buen Papá.
Pero todo esto no quita que si Ud. tiene la costumbre (o sencillamente
prefiere) rezar, así lo haga, pero recuerde que mientras no haga suyas
todas y cada una de las palabras que repita de una frase hecha, sencillamente
estará cumpliendo con el rito de repetir con su boca los pensamientos
de otra persona. Por lo tanto, ¿cree Ud. que Dios se agradará de oírle
decir cosas en las que no piensa, ni se detiene a meditar, que tal
vez ni conozca en su cabal sentido y que incluso puede llegar a no
creer?
Tenga por seguro que si Ud. se dedica a repetir palabras sin poner
su corazón en cada una de ellas y hacerlas propias, está perdiendo
el valioso tiempo de su vida. Y puedo dar testimonio de que si hay
algo que Dios ama es su vida. Por lo tanto, le invito a que revise
su comprensión o entendimiento acerca de lo que significa para Ud.
el comunicarse con su Papá y entonces, recién después de tener en
claro que está caminando por la senda adecuada, se humille verdaderamente
ante Dios y le muestre lo que en verdad tiene dentro de su corazón.
Le aliento a que lo haga. El saber que sus oraciones serán no
solo oídas por Dios (Él siempre está escuchando absolutamente todo
lo que decimos en todo momento) sino que serán consideradas, adecuadas
a la voluntad del Padre y respondidas; es una experiencia maravillosa
que tan solo se la pierden aquellos que no dan lugar y libertad al
Espíritu para que señoree sobre su vida como Dios lo quiere.
Regálese la libertad de hablar con Dios y descubrirá una nueva faceta
del maravilloso Padre que nos amó hasta con su propia muerte.
Queremos:
1.- hacer conexión con DIOS,
2.- alinearnos con EL,
3.- recibir sus bendiciones,
4.- comprobar lo maravilloso que resulta la oración respondida,
5.- tener una vital, dinámica, estrecha, directa y personal relación
con EL, etc. etc.;
Entonces: OREMOS.
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