¡Cómo nos duele esta terrible realidad!
Es uno de los golpes más duros que debemos soportar como hijos de Dios.
Y no estoy diciendo que nosotros pasemos hambre (gracias a Dios) sino que el
hecho de ser "renacidos del Espíritu de Dios" nos hace sentir
como Dios siente; y el hambre es desgarrador para el corazón de nuestro
Padre.
Lo primero que vino a mi mente al pensar sobre el hambre fue confirmar si es
voluntad de Dios (tal como parece que muchas personas lo aceptan al manifestar:
"Si Dios lo dispone..."). Veamos lo que la Palabra nos dice sobre
esto. Y debemos remontarnos al comienzo, cuando Dios hizo todo lo que necesitamos
para vivir conforme a Su plan y nos regaló un paraíso para vivir:
el Huerto del Edén.
Génesis 2:15 (RVA) Tomó, pues, Jehovah Dios
al hombre y lo puso en el jardín de Edén, para que lo cultivase
y lo guardase.
16 Y Jehovah Dios mandó al hombre diciendo: "Puedes comer de todos
los árboles del jardín;
17 pero del árbol del conocimiento del bien y del mal no comerás,
porque el día que comas de él, ciertamente morirás."
La primera conclusión es contundente: Dios se había ocupado personalmente
de proveerle a Su creación, "el ser humano" de todo tipo de
alimentos para su subsistencia. Y lamento desilusionar a todos aquellos que
hasta hoy creían que vivir en el Edén significaba "no hacer
nada y esperar que Dios haga todo". No mi hermano, Dios puso al hombre
en el Huerto del Edén "para que lo cultivase y lo guardase".
Como vemos, el trabajo siempre formó parte del plan de Dios, pero como
no es el tema de hoy, retomemos nuestro estudio. El concepto del hambre no tenía
lugar en el paraíso que Dios diseñó. Sin embargo, todos
sabemos muy bien que la desobediencia de Adán trajo maldición
sobre esta tierra (cosa que lamentablemente aún hoy padecemos) y así
es como leemos:
Génesis 3:17 (RVA) Y al hombre dijo:
-Porque obedeciste la voz de tu mujer y comiste del árbol del que te
mandé diciendo: "No comas de él", sea maldita la tierra
por tu causa. Con dolor comerás de ella todos los días de tu vida;
18 espinos y cardos te producirá, y comerás plantas del campo.
19 Con el sudor de tu frente comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra,
pues de ella fuiste tomado. Porque polvo eres y al polvo volverás.
El Señor nos advirtió que por culpa de Adán con "dolor"
comeremos del fruto de la tierra "todos los días de nuestra vida".
Esto golpéa mi corazón, pues se arruinó la perfección
del regalo de Dios para nuestra vida en este mundo. El término "dolor"
indica: con trabajo, con pesar, con aflicción, en situaciones difíciles.
A partir de ese día, el alimentarse ya no consistiría en un "alargar
nuestra mano y tomar del fruto de los árboles que Dios nos regaló"
sino todo lo contrario, dependería del sudor de nuestra frente y como
si esto fuera poco, la tierra nos iba a ser adversa produciendo espinos y cardos
que dificultarían la labor.
Si bien el hombre había quebrantado la perfecta voluntad de Dios y sufría
las consecuencias, nuestro Fiel Padre Celestial no cambió nunca. Por
lo tanto, la intención de Su corazón era y es la de continuar
siendo nuestro proveedor en amor.
Proverbios 10:3 (RVA) Jehovah no deja padecer hambre al
justo,
Todos aquellos que somos justificados ante Dios a través de Jesús,
tenemos la certeza de que aún en medio del hambre del mundo, seremos
sostenidos por el Padre. Y bien lo sabía el salmista cuando escribió:
Salmos 37:25 (RVA) Yo he sido joven y he envejecido;
pero no he visto a un justo desamparado,
ni a sus descendientes mendigando pan.
Gracias Señor !!!
Dios es Fiel y Verdadero y cualquiera de nosotros puede comprobarlo. ¿Cómo?
Sencillamente, haciendo lo que Dios nos manda:
Malaquías 3:10 (RVA) "Traed todo el diezmo
al tesoro, y haya alimento en mi casa. Probadme en esto, ha dicho Jehovah de
los Ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos y vaciaré
sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde.
Como vemos, aquí se encierra uno de los principios más importantes
acerca de la prosperidad financiera, que el Señor facilita para que a
través de nuestros diezmos y ofrendas "haya alimento en Su casa",
nuestra iglesia. Y tal es el grado de compromiso de Dios con Su promesa, que
nos lanza un desafío: "Probadme en esto".
Para nosotros, los hijos de Dios, no es difícil comprender lo que el
Señor nos está diciendo. Él quiere que en la iglesia nunca
falte el alimento y a través de la Biblia vemos en muchos pasajes cómo
se ordena que las viudas y los huérfanos que no tienen familiares que
los sostengan, sean amparados por todos nosotros como "Cuerpo de Cristo".
Y fíjate que Dios ha establecido que cada familia cristiana se haga cargo
del sostenimiento de sus viudas y demás familiares en estado de necesidad,
a punto tal de mandar:
1Timoteo 5:8 (RVA) Si alguien no tiene cuidado de los
suyos, y especialmente de los de su casa, ha negado la fe y es peor que un incrédulo.
También debemos considerar el tema de cómo la iglesia debe contener
a los que pasan necesidad, de cómo debemos contribuir los unos por los
otros, siendo soportes entre hermanos. Te sorprenderás cuando descubras
el "perfecto plan de Dios" para vivir la vida como Él la diseñó.
¡Qué lástima nuestra desobediencia! El mundo sería
muy distinto. Veamos un ejemplo de esto en la Biblia:
Hechos 11:28 (RVA) Y se levantó uno de ellos, que
se llamaba Agabo, y dio a entender por el Espíritu que iba a ocurrir
una gran hambre en toda la tierra habitada. (Esto sucedió en tiempos
de Claudio. {Emperador de Roma, 41-54 d. de J.C.})
29 Entonces los discípulos, cada uno conforme a lo que tenía,
determinaron enviar una ofrenda para ministrar a los hermanos que habitaban
en Judea.
30 Y lo hicieron, enviándolo a los ancianos por mano de Bernabé
y de Saulo.
Como verás, el tema del hambre no es novedad sobre la tierra ni mal
exclusivo de nuestros días. Sin embargo, por antiguo, no debe de crear
en nosotros un acostumbramiento. El hambre no es deseo de Dios para nuestras
vidas sino todo lo contrario. Por lo tanto, debemos combatirlo como hacemos
con tantas otras cosas.
A esta altura de nuestro estudio, tal vez te estés preguntando: ¿Es
que acaso ningún cristiano padeció o padece hambre en todo el
mundo? Yo no estoy diciendo que no se pasen momentos de dificultad; sino que
a pesar de esos mismos momentos Dios nos bendecirá y hará que
lo malo se convierta en beneficioso para nuestro crecimiento espiritual. Y para
que puedas decidir si ya has alcanzado tu nivel cristiano, Dios nos enfrenta
con Su Palabra, y la pregunta es: ¿puedes afirmar tu lo que Pablo expresó
en su vida?:
Filipenses 4:12 (RVA) Sé vivir en la pobreza, y
sé vivir en la abundancia. En todo lugar y en todas las circunstancias,
he aprendido el secreto de hacer frente tanto a la hartura como al hambre, tanto
a la abundancia como a la necesidad.
Y ahora permíteme recordarte que como hijos del Dios Altísimo,
tenemos un supremo llamamiento, digno de Aquél que nos convoca. Por lo
tanto, deberemos aceptar y cumplir con TODO lo que Dios nos manda. Y sobre el
tema del hambre que hoy nos ocupa, bien podrías decir que estás
dispuesto a proveer para el sostenimiento de tu familia y además ofrendar
y diezmar en tu congregación para que no falte alimento en la casa del
Señor, pero nuestro Padre no se conforma con esto y nos pide mucho más.
Escúchalo:
Romanos 12:20 (RVA) Más bien, si tu enemigo tiene
hambre, dale de comer; y si tiene sed, dale de beber; pues haciendo esto, carbones
encendidos amontonarás sobre su cabeza. {Prov. 25:21, 22 (LXX)}
21 No seas vencido por el mal, sino vence el mal con el bien.
Lo que Dios ordena en este versículo es la más clara demostración
de lo que significa ser "cristiano". ¿Acaso podrías
alimentar a quien pretende matarte si no te dejaras guiar por el Espíritu
Santo? Puedo asegurarte que si no tienes el Espíritu de Dios dentro de
tu corazón, jamás entenderás ni podrás aceptar lo
que la Palabra de Dios te manda cumplir. Que Dios te bendiga, te ilumine, te
haga comprender y tenga de ti misericordia así como la tiene cada día
de mi. Amén.
Finalmente, Dios nos ayuda a comprender Su perfecta voluntad y nos recuerda
lo que debemos de tener en cuenta a la hora de hacer el bien y vivir la vida
sobre la base de la sana doctriana cristiana. Recuerda:
Colosenses 3:12 (RVA) Por tanto, como escogidos de Dios,
santos y amados, vestíos de profunda compasión, de benignidad,
de humildad, de mansedumbre y de paciencia,
13 soportándoos los unos a los otros y perdonándoos los unos a
los otros, cuando alguien tenga queja del otro. De la manera que el Señor
os perdonó, así también hacedlo vosotros.
14 Pero sobre todas estas cosas, vestíos de amor, que es el vínculo
perfecto.
En definitiva, lo que el Padre Celestial nos está enseñando es
a que alcancemos un grado de madurez espirtual tal alto que se haga firme en
nosotros el "espíritu de contentamiento" con el que nos pide
que vivamos cada día de nuestras vidas:
1Timoteo 6:6 (RVA) Sin embargo, grande ganancia es la
piedad con contentamiento.
7 Porque nada trajimos a este mundo, y es evidente que nada podremos sacar.
8 Así que, teniendo el sustento y con qué cubrirnos, estaremos
contentos con esto.
9 Porque los que desean enriquecerse caen en tentación y trampa, y en
muchas pasiones insensatas y dañinas que hunden a los hombres en ruina
y perdición.
10 Porque el amor al dinero es raíz de todos los males; el cual codiciando
algunos, fueron descarriados de la fe y se traspasaron a sí mismos con
muchos dolores.
11 Pero tú, oh hombre de Dios, huye de estas cosas y sigue la justicia,
la piedad, la fe, el amor, la perseverancia, la mansedumbre.
12 Pelea la buena batalla de la fe; echa mano de la vida eterna, a la cual fuiste
llamado y confesaste la buena confesión delante de muchos testigos.
13 Te mando delante de Dios, quien da vida a todas las cosas, y de Cristo Jesús,
quien dio testimonio de la buena confesión delante de Poncio Pilato,
14 que guardes el mandamiento sin mancha ni reproche, hasta la aparición
de nuestro Señor Jesucristo.
Bien mi hermano querido, hermana de mi corazón, aquí llegamos.
A esta altura de nuestro estudio creo que no tendrás dudas acerca de
la voluntad de Dios como proveedor de todas las cosas en favor de Sus hijos,
esto es, de todos aquellos que han creído en Jesús como Señor
de sus vidas.
En el corazón de Dios, el hecho de que muchas personas sufran hambre
y hasta mueran por ello es motivo de gran tristeza. Sin embargo, veo a tantas
personas mirar al cielo y decir sin ningún tipo de compasión:
¿Y Dios... dónde estás... cómo es que no impides
que millones de niños mueran de hambre... acaso no existes?
Y nuestro Padre, con el corazón destrozado por los reproches injustificados
nos mira lleno de amor y compasión y piensa: ¿Acaso no se han
dado cuenta de que entregué a Mi propio Hijo Unigénito para que
ya no sufran? Por lo tanto:
Job 40:7 (RVA) -Cíñete, pues, los lomos
como un hombre;
yo te preguntaré, y tú me lo harás saber:
8 ¿Acaso invalidarás mi juicio?
¿Me condenarás a mí para justificarte tú?
10 ...¿Quién podrá presentarse delante de mi?
11 ¿Quién me ha dado primero para que yo le restituya?
¡Todo lo que hay debajo del cielo, mío es!
Bien sabe Dios porqué caemos en estos problemas terribles. Recuerda:
Oseas 4:6 (RVA) "Mi pueblo es destruido porque carece
de conocimiento.
Una vez más nuestra falta de respeto para con Dios, permitiéndonos
hablar acerca de Él como si lo conociésemos y no hacemos ningún
esfuerzo por grabar en nuestro corazón lo que nos dejó escrito
en la Biblia como norma de vida cristiana.
Aquí está la razón de todo lo malo que nos pasa, piénsalo:
Jeremías 44:23 (RVA) Porque quemasteis incienso
y pecasteis contra Jehovah y no obedecisteis la voz de Jehovah, ni anduvisteis
en su ley, ni en sus estatutos, ni en sus testimonios. Por eso ha venido sobre
vosotros este mal, como en este día.
Millones de personas estan ahora mismo reprochándole a Dios por la muerte
de la humanidad por hambre, pestes, injusticias, discriminaciones de todo tipo,
catástrofes naturales, etc. etc.; pero la verdad es que todo es culpa
nuestra y creo sinceramente que ya es hora de dejar de quejarnos, reconocer
nuestros errores, pedir perdón a Dios y alinearnos con Su Palabra. Recuerda
que con Dios nunca es tarde:
2Cronicas 7:14 (RVA) si se humilla mi pueblo sobre el
cual es invocado mi nombre, si oran y buscan mi rostro y se vuelven {Otra trad.,
se convierten} de sus malos caminos, entonces yo oiré desde los cielos,
perdonaré sus pecados y sanaré su tierra.
15 "Ahora mis ojos estarán abiertos y mis oídos atentos a
la oración hecha en este lugar.
16 Ahora he elegido y he santificado esta casa para que esté allí
mi nombre para siempre. Mis ojos y mi corazón estarán allí
todos los días.