El
ser humano es la conjunción de pensamientos, emociones y sensaciones.
Las sensaciones generalmente vienen dadas desde el entorno de la persona,
y según se traten, causarán u originarán determinados pensamientos
que se pueden traducir en emociones.
Cuando alguien manifiesta “estoy muy emocionado”, nosotros sin mucho
que indagar sabemos que esa persona ha recibido el fuerte impacto
de una sensación importante.
Hace
tiempo, recibí del Señor “Palabra de Ciencia” acerca del tema central
de esta reflexión: “el egoísmo”.
Muy entusiasmado por el tema, recurrí inmediatamente a la Biblia por
orden directa de Jesús, y no fue poca mi sorpresa al comprobar que
este término “egoísmo” no es nombrado ni citado una sola vez ni en
el Nuevo ni en el Antiguo Testamento.
Dije para mis adentros: ¡No puede ser! ¿En toda la Biblia no se da
ni siquiera una sola indicación o ayuda para enfrentar uno de los
más grandes problemas que poseemos los seres humanos? Pues bien, a
simple vista pareciera que así es, pues el egoísmo no es siquiera
nombrado.
Sin
embargo, manteniéndome en oración y reflexionando sobre el tema, pronto
advertí que no es necesario que Dios nos explique qué significa, por
cuanto es un sentimiento clavado en lo profundo del corazón de cualquier
persona. ¿Acaso alguna vez alguno de nosotros no experimentó esta
sensación cuando tuvimos varios caramelos y nuestros amigos ninguno?
En lo más íntimo de nuestro ser sabíamos que teníamos la obligación
de compartir, pero ¡qué esfuerzo!.
¿Quién alguna vez no se hizo el distraído?
Lo
terrible es que sabemos (y muchas veces hasta no quisiéramos saber)
que con Dios, es imposible hacernos los distraídos.
Como La Palabra de Dios nada dice sobre la definición del egoísmo,
recurrí entonces a los diccionarios de nuestra lengua, donde encontré:
Egoísmo:
Inmoderado y excesivo amor de sí mismo; carácter del que subordina
el interés ajeno al suyo propio y juzga todas las cosas desde este
punto de vista.
No
es necesario llevar a cabo un estudio bíblico ni siquiera desde un
punto de vista simplemente informativo para saber que este sentimiento
se halla totalmente enfrentado con la esencia misma de Dios, que Es
Amor. Y en especial para nosotros, Sus hijos, amor en primer lugar
hacia nuestro Padre Celestial e inmediatamente después hacia nuestro
prójimo.
En
mi caso particular, el Señor Jesucristo quiso hacerme saber que debía
prontamente enfrentar mi egoísmo para poder crecer espiritualmente,
tal como lo anhelo. Y por si esto fuera poco, me invitó (una vez más
y como siempre, sin presiones) a que meditara seriamente sobre lo
que me decía.
Habiendo
pensado sobre el tema, me di cuenta que no es importante hablar del
egoísmo en sí mismo, dado que sería un despropósito y contrario a
la voluntad de Dios, ya que a los hombres no nos interesa saber sobre
nuestros defectos, porque los conocemos muy bien.
Sin
embargo, pensar sobre esta cuestión me invitó a recordar acerca de
quién
es mi prójimo, o sea todo aquel que tengo cerca y a quien debo
hacer el bien, si se encuentra dentro de mis posibilidades:
Gálatas 6:10 (RVA) Por lo tanto, mientras tengamos
oportunidad, hagamos el bien a todos, y en especial a los de la familia
de la fe.
Santiago
4:17 (RVA) Por tanto, al que sabe hacer lo bueno y no lo hace, eso
le es pecado.
También
saltó inmediatamente a mi memoria que más
bienaventurado es dar que recibir:
Hechos 20:35
(RVA) En todo os he demostrado que trabajando así es necesario apoyar
a los débiles, y tener presente las palabras del Señor Jesús, que
dijo: "Más bienaventurado es dar que recibir."
Se
me hizo presente también aquello de que cuando
tu mano derecha de, no lo sepa siquiera tu mano izquierda,
dando a entender claramente que Dios espera de nosotros que cumplamos
con Su voluntad dando de lo suyo (porque todo lo que poseemos es suyo)
a los que lo necesitan, sin ruidos ni celebraciones, por cuanto lo
único que debe movernos es alabar
y exaltar el nombre de Dios.
Nuestra verdadera meta debería ser cumplir con la voluntad de Dios,
y una vez hecho, ver claramente que lo único que queda expuesto es
la grandeza del amor de Jesucristo:
Mateo 6:3 (RVA) Pero cuando tú hagas obras de
misericordia, {O: limosnas} no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha,
4 de modo que tus obras de misericordia {O: limosnas} sean en secreto.
Y tu Padre que ve en secreto te recompensará. {Algunos mss. antiguos
incluyen en público.}
Verdaderamente
no es necesario ser tan profundos. Si sencillamente aceptáramos dos
cosas, automáticamente echaríamos por tierra con el egoísmo humano:
1.
Gálatas 5:14 (RVA) porque toda la ley
se ha resumido en un solo precepto:
Amarás a tu prójimo como a
ti mismo. {Lev.
19:18; ver Mat. 22:39; Mar. 12:31; Luc. 10:27.}
2.
Mateo 7:12 (RVA) "Así que,
todo
lo que queráis que los hombres hagan por vosotros, así también haced
por ellos, porque esto es la Ley y los Profetas.”
Dios
se manifiesta en forma tan simple para que seres como nosotros podamos
comprender Su voluntad. ¿Quién se comería “solo” un exquisito chocolate
si amara a su prójimo como a sí mismo?
Creo que la lista de sugerencias dadas por Dios para enfrentar exitosamente
al egoísmo es tan extensa, que no puedo proyectar su dimensión. Por
lo tanto, como este estudio es tan solo una reflexión, deseo agregar
una cosas más:
No
olvidemos el arma más poderosa que Dios ha diseñado para nuestro beneficio:
LA
ORACIÓN.
Decía
Oswald Chambers acerca de este tema:
“La
oración no nos equipa para hacer mayores obras que las que Jesucristo
hizo, sino que la oración es
la mayor de las obras en sí misma. Pensamos en la oración como un
ejercicio de las más altas facultades del sentido común, que nos prepara
para la obra de Dios. Falso.
La oración es la batalla,
y en ella no hay diferencia en el lugar donde estés. Dondequiera que
el Señor te haya puesto, tu deber es orar. Nunca te permitas pensar
“donde estoy no sirvo para nada”, porque tampoco sabes si servirías
donde no has sido puesto. Sea donde sea que Dios te haya puesto, tu
deber es orar, ofreciendo tus oraciones a Él. Y Él promete “Todo lo
que pidáis en mi nombre, lo haré...”(Jn. 14:13). No obstante, somos
parcos en orar, a menos de que aquello por lo que oramos nos entusiasme,
lo cual es la más intensa expresión del
egoísmo espiritual. Hemos de aprender a actuar en base a las instrucciones
divinas, y su mandato es que oremos.”
Es
una verdadera pena tener que abandonar ahora el estudio de “la oración”,
pero no es el objetivo de este ensayo, sino tan solo traerla a nuestra
memoria, dado que nunca está de más recordar su verdadera trascendencia
e importancia.
Para
finalizar: No existe relación padre a hijo y viceversa posible si
no hay entre ellos comunicación. Nuestra forma de comunicarnos
con nuestro Padre Celestial es orando, y así lo debemos cumplir si
es que aceptamos la adopción como hijos.
A medida que crezcamos en esa comunicación fluida, más y más nos pareceremos
a nuestro Señor Jesucristo, el Hijo Unigénito de Dios, modelo a seguir
y ejemplo a imitar. Cuando verdaderamente vayamos desechando todo
pensamiento y sentimiento egoísta y demos lugar AL AMOR DE DIOS en
nuestra vida, sin dudas seremos lo que Dios espera de nosotros:
1Corintios 6:19 (RVA) ¿O no sabéis que vuestro
cuerpo es templo del Espíritu Santo, que mora en vosotros, el cual
tenéis de Dios, y que no sois vuestros?
20 Pues habéis sido comprados por precio. Por tanto, glorificad a
Dios en vuestro cuerpo. {Algunos mss. antiguos incluyen y vuestro
espíritu, los cuales son de Dios.}
Después
de saber directamente de La Palabra de Dios que tu mi hermano, tu
eres TEMPLO DEL ESPÍRITU SANTO de DIOS, que mora dentro tuyo: ¿todavía
tienes deseos de comerte "todos" los caramelos?